viernes, 24 de marzo de 2017

Fragmento del libro de relatos "Emma Roulotte, es usted".




CUENTOVAK 10 Mg.
A Gregorio Samsa.

--¿Quién era?-- pregunta Emilia.
--Unos forasteros interesados por aquel escritor famoso, ya sabes a quien me refiero, pero no les dije ni palabra-- responde Carlota, mientras vuelve a sentarse a la mesa frente a su hermana.


--Bueno... sigamos con lo nuestro. Insisto en que se trata de tener firmeza y ser metódicas...
--Sí, de acuerdo. Pero reconoce que, además de voluntad, hacen falta ideas. Sin ellas las buenas intenciones no valen de nada.
Sentadas frente a frente, ante sendos blocs de papel impecables y sendas plumas, se esfuerzan para ignorar el escaso ruido proveniente de la calle que pudiera distraerlas. Carlota, de pronto, se levanta.
--Tomemos un vaso de leche caliente con miel, para relajarnos.
Emilia asiente con un gesto; pero sigue callada y pensativa, dándole vueltas a la pluma en la mano y salpicándolo todo con tinta. Fuma sin parar. No cree que escribir un cuento sea tarea demasiado complicada. Muchos lo hacen. Cientos, miles de personas, tal vez en este momento, están escribiendo uno, corrigiendo, poniendo punto final, puliendo matices, retocando la descripción de un personaje, cambiando un adjetivo por otro más adecuado o contundente. El mundo entero está lleno de palabras y de historias, la humanidad no puede prescindir de ellas; no pasa un segundo sin que alguien garabatee una frase, aunque acabe olvidada en las profundidades de un cajón, o la consuma el fuego, o las ratas. La gente escribe sin resuello, publica, lee, luego escribe sobre lo ya escrito, vuelve a hacerlo sobre lo escrito de lo escrito, copia, plagia, concibe ideas geniales o peregrinas. Todo cuanto piensa lo plasma con letras. Entonces, ¿Por qué ellas no pueden hacer lo mismo?
En estos pensamientos está Emilia, cuando regresa Carlota con dos vasos de leche. La beben sin pronunciar palabra, a pequeños sorbos, mientras sus pensamientos divagan. Emilia se atreve a insinuar:
--¿Y si escribiéramos algo absurdo? Algo kafkiano, referente a un hombre que se pierde en un pueblo, por ejemplo, y que tiene que buscar a una persona que no existe y entregarle una caja...


--No-- replica Carlota, sin despegar los labios del vaso --ya lo habrá escrito alguien. Además-- prosigue --ni tu ni yo tenemos semejante dominio de la  acción--. Y la atmósfera se espesa con el vapor de los vasos y el humo del cigarrillo de Emilia, que traza signos de interrogación en el aire.
No es la primera vez que ambas hermanas lo intentan; en una ocasión, llegaron a escribir una historia casi perfecta, apenas se notó que había sido redactada por dos personas: cada una un párrafo. El hecho de llevarse pocos años les da ventajas: escriben partiendo de una escueta trama, luego cada una redacta por su lado, sin saber lo que hace la otra. Convencidas de que esta técnica pianística a cuatro manos les dará cierta originalidad como autoras, creen que llegarán a ser algo así como las Hermanas Brontë (aunque sistemáticamente excluyen de sus inquietudes literarias a la pequeña Ana, demasiado glotona y curiosa), cuyas obras, siendo niñas, frecuentaron con admiración en las tardes ociosas de invierno.
Mientras tanto, en la habitación contigua, la pequeña Ana abrió el paquete y tiene sobre la cama la caja de madera lacada. Lee y relee la tarjeta de cartulina intentando desentrañarla. No tarda en sucumbir a la curiosidad y abre la caja. Dentro halla otra similar, de madera lacada, en cuya tapa se dibuja una especie de insecto. La abre: hay un frasco pequeño de vidrio, envuelto con un papel impreso, que se apresura a leer.
Momentos después, con el rostro enrojecido por el calor y un desmedido entusiasmo, Ana irrumpe en la habitación donde están sus hermanas.
--¡Emilia! ¡Carlota!
Lleva en sus manos la segunda caja lacada.
--Tengo la solución.
Deja la caja sobre la mesa, como quien entrega un tesoro.
--¡Vamos! Abridla...
--Pero... ¿qué es?-- inquieren, fastidiadas por la interrupción.


--La solución...
Ambas hermanas se miran la una a la otra. Con desgana, Carlota la abre, saca el frasco y lee en voz alta la etiqueta que tiene pegada:
-- "CUENTOVAK 10"... ¿Qué es esto, Ana?
--Lee el prospecto...
Carlota despliega el papelito:
--”CUENTOVAK 10 MILIGRAMOS”...-- alza la cabeza y mira a su hermana Emilia con gesto de desconcierto y fastidio; y como ésta no parece oponerse, prosigue:
PRESENTACIÓN:
Resulta difícil, si no imposible, dar con una persona que a lo largo de su vida no se haya visto afectada por el síndrome cuentístico. Muchos lo han padecido y su resultado ha sido una bien nutrida y sana producción: tenemos un Chejov, un Borges, un Poe, un Bierce, un James, por citar a algunos de los mejores en la historia de la literatura. Otros, los más, han pergeñado tímidamente algunas historias con mayor o menor fortuna. Pero existe un tercer grupo, más numeroso que los anteriores, para quienes Laboratorios “LITEROL, S.A.” ha creado este fármaco: se trata de aquellos pacientes que, por falta de imaginación, desconocimiento del oficio, o por simple pudor, nunca se atrevieron a hacerlo.
CUENTOVAK 10 resulta de verdadera eficacia para aquellos pacientes con insuficiencia imaginativa, novelitis  aguda o crónica, e infecciones poéticas focalizadas en metáforas y pleonasmos. Actúa sobre las células directamente afectadas, erradicando la mediocridad, produciendo de inmediato una notoria mejoría en la prosa y mayor vigor en el talento.
--Parece interesante-- murmura Carlota, sin despegar los ojos del prospecto.
--Continúa, por favor-- le ruega Emilia.


--COMPOSICIÓN: Cada miligramo de ácido sintáctico-narrativo contiene una cadena de componentes que activan las encimas creativas y evitan el riesgo de cometer prosa poética, o quedarse anclado en el mero género evocativo confesional, o caer dentro de las fronteras de lo ensayístico.
Componentes básicos de CUENTOVAK son, en primer lugar: el suceso, elemento imprescindible, sea éste de la índole que fuera. A este suceso es preciso darle forma contándolo de la manera más adecuada que requiera. Para ello, la acción terapéutica se centra directamente sobre las zonas afectadas erradicando toda digresión nociva. Los personajes no son más que excusas para esta acción que debe ser autónoma y cerrada. Esto es: con una exposición del argumento, un desarrollo y desenlace coherentes. Actuando sobre la "causalidad" del suceso, CUENTOVAK 10 refuerza esta estructura produciendo una rápida y notoria mejoría.
Ana, boquiabierta, sin perder palabra, procura seguir el hilo, pero su cabeza se embrolla cada vez más y duda si no hubiera sido mejor haberse callado la boca y ocultado el frasco. Carlota, cada vez más picada en su curiosidad, sigue leyendo sin respiro:
Otro componente básico es el TONOFENOL, que actúa sobre la narración cuando el tono es débil o falta por completo. (Fácil  de detectar con una lectura en voz alta). Su utilización suele ser, para algunos, la parte más compleja y difícil del relato. Es imprescindible precisar que cada estructura de suceso, argumento o tema, suele requerir un tono diferente. CUENTOVAK 10 proporciona el tono adecuado sin causar mareos ni otros efectos colaterales.
Mientras Carlota lee, Emilia la escucha con atención y juguetea con la pluma entre los dedos.
INDICACIONES: Al administrar CUENTOVAK 10, es fundamental tener conciencia de los efectos que quieren generarse sobre el paciente; basta con  que éste se formule la idea de que escribe para sí mismo, por puro placer. El lector es una mera circunstancia posterior al acto creativo, que, cuando es coincidente con la sintomatología del autor, completa con su lectura, la escritura del cuento y su cuadro clínico.


--¡Cuánta certeza hay es estas palabras¡–,  exclama Emilia. Se reclina en el respaldo y se cruza de brazos dispuesta a seguir escuchando.
DOSIFICACIÓN Y MODO DE EMPLEO: Se recomienda no hacer uso excesivo de CUENTOVAK 10: una sobredosis podría originar cuentos demasiado extensos sin que la acción lo requiera. Las digresiones son siempre aburridas y no contribuyen a una marcada mejoría, y en cambio distraen de la acción fundamental. En pacientes con hipersensibilidad a alguno de sus componentes o excesiva empatía con los personajes, puede ocasionar trastornos de identificación con los mismos.
CONTRAINDICACIONES:   Si se administra cuando existe una estima excesiva por las novelas, el ensayo o la poesía, y la ignorante consideración de que el cuento es un género menor, puede producir cierta somnolencia, vómitos o diarrea intelectual.
PRECAUCIONES: Una dosis elevada suministrada en pacientes con tendencia a abusar de la prosa poética, o de las citas cultas de otros autores, o bien con hipersensibilidad a alguno de sus componentes como: acápites y/o prólogos aclaratorios, produce una profunda redundancia.
INTERACCIONES:    La  administración de CUENTOVAK 10 en pacientes que escriben simultáneamente varios cuentos, novelas o poemas, puede hacer que un género  involuntariamente se convierta en otro, o que la prosa se contamine de una lírica desacertada.
--Este medicamento parece asombroso. ¿De dónde lo has sacado, Ana?
--Me lo regaló un señor que pasaba por la calle-- miente. Y enrojecida de vergüenza, agrega para hacer el embuste más creíble: -- Creo que era un médico.
--Te tengo dicho, Ana, que nunca aceptes regalos de desconocidos--la regaña Emilia.
EFECTOS SECUNDARIOS: CUENTOVAK 10  puede producir, durante las primeras semanas de escritura honesta, momentos de nerviosismo o de depresión, dolores de cabeza y/o náuseas.(No obstante, administrado con criterio, puede ser agradable e incluso producir gozo).


INTOXICACIÓN Y SU TRATAMIENTO: Ocurre raras veces: cuando se abusa de argumentos o temas recurrentes puede producir fatiga y desinterés. Interrumpir su tratamiento de manera inmediata y alejarse de las labores literarias durante un tiempo. Eliminar todo rastro literario en los implementos utilizados: papel, lápices, plumas, máquinas de escribir, ordenadores, etc., con abundante agua y jabón, o con un buen desinfectante.
            RECOMENDACIONES ESPECIALES: En caso de dudas ante la calidad de la escritura, originalidad de los temas, léxico, etc., consultar con un especialista, o A.T.L.E.E. (Asistente Técnico Literario Exento de Envidia).
Una vez ingerido CUENTOVAK 10, no publicar, no sobornar a editores, miembros de jurado o críticos. CUENTOVAK 10 procura siempre calidad en escritura, y no cantidad de publicaciones.
LOS CUENTOS DEBEN MANTENERSE FUERA DEL ALCANCE DE LOS IGNORANTES, ANALFABETOS Y DETRACTORES.
--Parece muy interesante-- comenta Carlota, esperando la aprobación de su hermana.
--Sí, estoy de acuerdo. Podríamos probar una de estas píldoras tan prometedoras.
--Con probar no se pierde nada.
Carlota abre el frasco, se lleva una píldora a la boca y la paladea:
--No saben mal..., ¿verdad?
--No, al contrario, saben a... fresas –responde su hermana, que ha hecho otro tanto.
Más tranquilas, confiando en los efectos del milagroso medicamento, siguen con su labor, no sin antes pedir a la pequeña Ana que las deje a solas y no vuelva a interrumpir.
--Podríamos empezar con una descripción cualquiera, ir adquiriendo el ritmo y la atmósfera, hasta que espontáneamente surja la historia-- propone Emilia.
--Vale, lo intentamos.
Y ambas se ponen a escribir casi de manera simétrica. Al cabo de unos quince minutos, Emilia se interrumpe, arroja la pluma a un lado y grita:


--¡No me sale nada!
--A mí tampoco-- solloza Carlota. Y ambas a la vez se sumergen en un silencio desgarrador, casi patético, mientras se cubren el rostro con las manos.
--Creo que estas pastillas son inocuas--protesta Carlota. Y vuelve a quedarse en silencio.
--Placebo... como un best-seller...
Así permanecen unos minutos, hasta que un leve ruido las hace reaccionar. Es una especie de  zumbido, más bien un aleteo frugal, que suena cerca de sus cabezas. Levantan la mirada al unísono y descubren una especie de moscardón oscuro y pesado, cubierto de púas, que vuela con torpeza alrededor de la lámpara.
–Es como un pequeño alienígeno –comenta Emilia.
Ambas se miran con complicidad. Tienen exactamente la misma idea. Dan un grito de alegría con dos voces que surgen desde sitios enfrentados y confluyen a mitad del recorrido encima de la mesa, se tropiezan y se desvanecen en el aire. Con celeridad apartan los vasos de leche, Carlota apaga el cigarrillo, ordenan los folios en blanco, y cogen sendas plumas con la vehemencia de quién empuña un cuchillo dispuesto a exterminar a su peor enemigo. Sólo se oye el rumor frágil e inocuo del roce del cañón de la pluma sobre el papel, un sonido similar al del vuelo de un moscardón.

“CRÓNICAS GAMMAPURPURENSES”

“La luz verde parpadeando y la apertura automática de las cápsulas de hibernación, fue la respuesta inmediata a las órdenes de la computadora madre, Hill 456".

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 © Norberto Luis Romero, "Emma Roulotte, es usted", Editorial Eclipsados, Zaragoza, 2009

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